Para dar testimonio de esta verdad y puesto que no confía en sus propias fuerzas, Schola Veritatis se ha consagrado al Sagrado Corazón de Jesús a través del Corazón Inmaculado de María. El sentido último de esta consagración puede ser iluminado por las sabias palabras pronunciadas por el Papa Pío XI en la Encíclica Miserentissimus Redemptor:
«Hubo asambleas que gritaron: «No queremos que Éste reine sobre nosotros», la voz de todos los amantes del Corazón de Jesús clamaba unánime... para vindicar su gloria y asegurar sus derechos: «Es necesario que Cristo reine. Venga a nosotros tu Reino». Feliz consecuencia de esto fue que todo el linaje humano... fuese consagrado... al Sacratísimo Corazón de Jesús».
El Fin de la Historia
La Sabiduría divina, revelada con toda plenitud en el Verbo encarnado, nos dice verdades muy distintas a las que vemos afirmarse en la actualidad. San Pablo escribe de Cristo: «Es necesario que Él reine» (I Cor 15, 25), y más adelante: «Cuando hayan sido sometidas a Él todas las cosas... para que Dios sea todo en todo» (I Cor 15, 28).
Tal es el fin que la Revelación anuncia: entonces «Dios fijará su tienda entre ellos... y enjugará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no existirá ya más». Así se cumplirán las palabras de Nuestro Señor Jesucristo: «He aquí que hago nuevas todas las cosas» (Ap 21,5).
En todas las esferas de la sociabilidad humana, desde la doméstica hasta la internacional, se hacen patentes las palabras del Papa Pío XI: «La paz que el mundo anhela, la justicia que exige, sólo en el Reino de Cristo puede obtenerla».
Los Primeros Viernes de mes, en el Monasterio de Schola Veritatis se celebra, cuando la Sagrada Liturgia lo permite, una Misa votiva en honor del Sagrado Corazón y se adora al Santísimo Sacramento expuesto durante todo el día, dándole un sentido de reparación.