Huemul Cóndor

Pedido de Oraciones

El corazón orante de la Iglesia

Desde los primeros siglos, la Iglesia ha manifestado gran aprecio y amor sincero por los hombres y las mujeres, por los monjes y monjas contemplativos que, dóciles a la llamada de Cristo y a la moción del Espíritu Santo, han escogido seguir a Cristo «más de cerca», para dedicarse a él con corazón indiviso (cf. 1 Co 7,34) e interceder por la salvación del mundo.

«Adeamus cum fiducia ad thronum gratiae, ut misericordiam consequamur, et gratiam inveniamus in auxilio oportuno» (Hb 4, 16)

(Acerquémonos con confianza al trono de gracia, para obtener misericordia, y alcanzar la gracia en tiempo oportuno).

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